Sobre la Hepatitis

La hepatitis viral es una amenaza para todos y debe ser la máxima prioridad.

La hepatitis es tan peligrosa porque es un asesino silencioso.

Muchas personas no presentan síntomas claros y discernibles y, como resultado, no se diagnostican y pueden continuar propagando el virus a otras personas. Sólo un 9% de las personas con hepatitis B y el 20% de las personas con hepatitis C fueron diagnosticadas.

También muy pocas personas que son diagnosticadas reciben el tratamiento que necesitan. Sin tratamiento, el virus puede causar cirrosis, cáncer de hígado y otras complicaciones mortales.

La hepatitis causó cerca de 1,34 millones de muertes en todo el mundo en 2015, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta tasa de mortalidad es similar a la de la tuberculosis y mayor que la del VIH hoy, y está actualmente creciendo. Se estima que 257 millones de personas están viviendo con hepatitis B, y 71 millones de personas con hepatitis C, globalmente.

La buena noticia es que más del 95% de las personas con hepatitis C pueden ser completamente curadas en un período de dos a tres meses. Sin embargo, para que sean dirigidas al tratamiento adecuado, esas personas necesitan ser encontradas. Es importante que el diagnóstico ocurra antes de que los síntomas se manifiesten, pues por esa altura el hígado ya ha sufrido daños que pueden ser irreversibles, llevando al cáncer de hígado e incluso a la muerte.

Para vencer esta lucha y evitar millones de muertes cada año, necesitamos la participación del mayor número posible de personas en varias partes del mundo. Juntos, podemos erradicar la hepatitis viral globalmente.

¡Únete a nosotros en esta gran lucha por la vida!